No tiene sentido no poder parar de pensarte si no estás acá reclamando todo este amor que es todo tuyo y nada mio. Así fue siempre, y así va a ser. Porque nunca fue, y tal vez nunca sea; pero sin embargo ES, y eso importa, porque hay cosas que no cambian, y eso no siempre es malo. Quién me va a entender si nadie sabe lo lindo que es tenerte, sin poseerte más que de a ratos; capaz funciona así: tocar el cielo unos segundos e ir cayendo de a poquito, pero nunca llegar a tocar el suelo. Cómo te voy a mentir si no puedo hacer otra cosa que necesitar una caricia tuya, tu mano en mi espalda y mi mano en tu pelo. Lloré mares de lágrimas por no tenerte cerca y me devolviste un tsunami de risas en tan sólo una noche.
Estuve mal por el, sin ganas, sin voluntad, pérdida tratando de volver a ser fuerte cuando ser débil estando a su lado era ser como un castillo con muros impenetrables; porque de pronto te mira y todo está bien, porque está ahí, mirándote, y no existe nada más que sus ojos viendo directamente a los tuyos, y no hay nada afuera que pueda hacerte mal; porque el es todo, el mal, el bien, y sobretodo mi bien. Y que no me alcancen las palabras, ni siquiera para hacerme entender, pero que bien entiendo todo, cuando de vos se trata, porque en tu abrazo todo es real y ya no tengo que saber más nada.