Hoy me desarme. Junte los pedazos y trate de pegarlos con cinta. Se ve que no es tan fácil, ahora no encaja todo como antes.
Estoy más perdida que nunca, y no hay GPS que solucione el conflicto que hay en mi cabeza.
Tantos carteles, tantos caminos, tantas rutas. ¿Cual es la menos peligrosa? ¿Cómo sé que no va a haber baches y que puedo llegar a quedarme en la mitad del camino?
Estoy buscando opciones por todas partes, pero no veo señales en ningún lado, y mi mente empieza a desesperarse.
Está todo muy tranquilo, o muy alterado. Es confuso, no sé que quiero, ni sé que esta bien ni que esta mal. Mi corazón se tomo un descanso y yo no paro de pensar. Ahora que es cuando más necesito que algo me diga que hacer, no encuentro ninguna excusa, no encuentro nada a que poder llamar maldita coincidencia para poder elegir una dirección, errada o no, pero necesito seguir adelante, necesito saber si vale la pena o no.
Estoy dispuesta a jugarme a pleno, ya no queda mucho tiempo, y no pierdo nada, porque no tengo nada que perder. Te siento tan mio, y ese tan, es un tanto poco para mi. Ya no hay nada que sacie mi sed que no seas vos, sos vos o solo vos quien puede terminar con mi conflicto interior.
Dame una razón, decime algo y prometo jugarme hasta la última ficha que tenga, aunque me quede en banca rota y sin reservas de amor para dar.
Estoy esperando la salida del sol, o tal vez el crepúsculo. No importa si me equivoco, si erro en la jugada, no me importa quedarme con nada. Pienso seguir peleando hasta que no me queden más fuerzas en este juego sin final. Esa, es mi última desición, ganar o perder el premio mayor; ganar o perderte a vos.