Por fin todo lo que buscabas apareció, pero no en el lugar donde debía aparecer. Te soprendes con que no estas segura si es realmente lo que querías, y las dudas empiezan a fluir. Si las prioridades están, si las cartas vienen todas de tu lado, y te obligan a jugar, tenes dos opciones por tomar: Ganar, o dejarte perder, abandonar la competencia y arrepentirte, tal vez.
Las desiciones no estan echas para mi; nunca supe que era lo más correcto de elegir. Siempre sigo a mi corazón, y me gusta serle fiel a mi pensamiento; pero cuando esa cualidad te deja sin salidas, probablemente tendría que arriesgarme a construir una ventana, una puerta, cambiar de alguna manera para no siempre ser perdedora, y ganar algún trofeo que me regale alegría, me lleve a la gloria.